Un gesto puede valer más que un juguete
microfonoUn gesto puede valer más que un juguete
Una reflexión sobre el Día del Niño y los 95 niños y adolescentes que esperan una familia en Entre Ríos
Mientras muchos hogares disfrutaron este fin de semana largo rodeados de afecto, juegos y regalos para celebrar el Día del Niño, existe otra realidad que muchas veces permanece lejos de nuestra mirada: la de aquellos niños, niñas y adolescentes que viven en residencias del Estado y esperan la posibilidad de crecer dentro de una familia.
Durante estas últimas 48 horas tuve la oportunidad de vivir, aunque brevemente, una experiencia que me llevó a mirar el Día del Niño desde otra perspectiva.
Pude compartir dos días con uno de estos niños que actualmente se encuentra bajo protección del Estado. Un niño educado, solidario y, por sobre todas las cosas, con un enorme deseo de recibir cariño y sentirse parte de una familia.
Durante esos días, el regalo dejó de ser importante. No necesitó un juguete costoso ni grandes cosas para sentirse feliz. Disfrutamos de conversar, de compartir, de conocernos, de vivir momentos cotidianos y hasta de preparar y comer unas ricas tortas fritas.
Y allí comprendí que, muchas veces, lo que un niño necesita no se compra.
Necesita tiempo. Necesita sentirse escuchado. Necesita saber que alguien está pendiente de él. Necesita afecto, límites, acompañamiento y, fundamentalmente, la posibilidad de construir vínculos familiares.
La experiencia también invita a mirar una realidad concreta de nuestra provincia.
Según datos difundidos por el Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos de Entre Ríos (RUAER), dependiente del Ministerio Público de la Defensa, actualmente hay 95 niños, niñas y adolescentes en Entre Ríos que esperan una familia.
De ese total, 61 tienen entre 0 y 12 años y 34 son adolescentes de entre 13 y 17 años. La mayor parte supera los 8 años.
Son números que impactan, pero detrás de cada cifra hay una historia, un nombre, una mirada y un niño o adolescente que espera.
Además, muchos de ellos forman parte de grupos de hermanos, por lo que las búsquedas procuran preservar esos vínculos. Cerca del 35% posee Certificado Único de Discapacidad (CUD) y también existen situaciones de salud que requieren familias capaces de brindar los cuidados y tratamientos necesarios.
Por eso, hablar de adopción no significa solamente hablar del deseo de una persona adulta de tener un hijo. Significa, fundamentalmente, hablar del derecho de un niño a crecer en un ámbito familiar que pueda brindarle amor, protección y estabilidad.
Y aquí aparece también una pregunta que como sociedad debemos hacernos: ¿hasta dónde llega nuestra solidaridad?
No se trata solamente de funcionarios, instituciones o políticos. Se trata de todos nosotros. De preguntarnos si alguna vez podemos ofrecer nuestro tiempo, nuestra comprensión o nuestra voluntad para conocer esta realidad y acompañar los procesos que correspondan.
La adopción tiene procedimientos, evaluaciones y responsabilidades que deben respetarse. No se trata de improvisar ni de buscar soluciones momentáneas. Pero sí podemos informarnos, escuchar y comprender que existen niños esperando una oportunidad.
Este domingo, mientras muchos chicos abrían regalos, uno de esos niños simplemente disfrutaba de estar acompañado.
Y eso me dejó una enseñanza difícil de olvidar: un gesto puede valer más que un juguete.
Quizás el verdadero sentido del Día del Niño no esté solamente en aquello que podemos regalarles, sino también en aquello que podemos ofrecerles como sociedad: tiempo, respeto, cariño, protección y la posibilidad de sentirse parte de algo tan sencillo y tan importante como una familia.
En el camino de la vida encontramos enseñanzas donde menos las esperamos. Esta experiencia me permitió descubrir, una vez más, que un niño puede enseñarnos mucho con una sonrisa, una conversación o simplemente compartiendo una torta frita.
Porque un niño feliz no necesita demasiado para demostrarlo.
Necesita sentirse querido.
Y detrás de esos 95 niños y adolescentes que esperan una familia en Entre Ríos, hay 95 historias que merecen ser conocidas y, cuando las condiciones legales y familiares lo permitan, tener la oportunidad de comenzar una nueva historia.
Fuente: Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos de Entre Ríos (RUAER) / Ministerio Público de la Defensa.
Nota con firma responsable.


