Elsa Alud, inició con el servicio de transporte «puerta a puerta» en el año 1997. Había sido empleada de la firma Gabio durante 9 años y logró hacer una base para invertir y gestar su propio negocio. En ese momento, era mamá de Maximiliano que tenía 6 años y Emanuel de apenas 2 añitos. En homenaje a su primer hijo, nace el nombre «MaxiBus».
Iniciaron realizando viajes de domingos a domingos y varios horarios al día. Contando con empleados que la acompañaron durante varios años, como fue Felipe Salomone, uno de los que más tiempo estuvo trabajando con ellos. También Ivan Bustamante y César Zaragoza, fueron chóferes que manejaron una de las tantas traficc que tuvieron para brindar el servicio de traslado, desde Viale a Paraná y viceversa. En el año 2002, nace el más pequeño de sus tres hijos, Valentin: «Manejé hasta un jueves, y el sábado nació Valen.» Su embarazo completo lo transcurrió trabajando.
Su clientela se formó tanto de personas mayores que confiaban en ella y en su paciencia para asistir a la capital por distintas cuestiones médicas o trámites, como también por generaciones enteras de estudiantes que cursaron sus estudios viajando de manera diaria y que hoy son muchos de ellos, profesionales que ejercen su labor en la ciudad. En los primeros tiempos también tenían transporte escolar, pero luego, decidieron darle prioridad a los viajes interurbanos que generaban mayor demanda.
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En aquellos tantos años, también ofrecían la movilidad para los jóvenes durante los fines de semana, que querían viajar a la ciudad de María Grande para disfrutar de una noche de fiesta en los lugares bailables populares de la vecina ciudad. En esas noches, Elsa contaba con la ayuda de su esposo Dante y también del querido «Negro Tinta», que viajaban cada uno en una camioneta diferente, dormían en los vehículos en noches de mucho frío, y luego debían lidiar con los adolescentes que producto del alcohol y la movida nocturna, los hacían «renegar» un poco en el retorno a Viale. Y doy fe, fui parte de esa generación que viajaba en la «traficc» para ir y volver del boliche.
Hace alrededor de 14 años, decidieron dedicarse únicamente al servicio de encomiendas. Realizan viajes de lunes a viernes a la capital provincial y hace poco incorporaron también encomiendas a Santa Fe. Decisión que fue tomada, producto de muchos años de enorme cantidad de tiempo dedicado al trabajo y a estar obligada a permanecer muchas horas fuera de su hogar, recorriendo calles a bordo de su camioneta.
Ema, fue de los 3 hijos, quien decidió continuar con el oficio de su mamá. Y hace aproximadamente 3 años, comparte la tarea con ella, turnándose para realizar los viajes diarios.
Anécdotas miles, como miles son los kilómetros que lleva recorridos como conductora al volante. Haciendo solo un estimativo, en promedio de apenas tres viajes a Paraná semanales, durante estos 24 años ininterrumpidos de servicio, el cálculo es asombroso: son más de 400.000 kilómetros de ruta transitados. Y sabemos que eso no representa ni la mitad.
Con lluvias torrenciales, con caída de granizo, viviendo vientos que metían miedo, el viaje debe hacerse siempre. También con los problemas personales a un lado, con las preocupaciones que no pueden afectar la responsabilidad cotidiana, el servicio jamás pudo ser detenido. «Tenemos muchos clientes desde el inicio, la primer parada siempre es los laboratorios de Nanni, y ese tipo de compromisos no pueden esperar ni reprogramarse. Haciendo que nuestro servicio se convierta en esencial».
«Una sola vez pinché una cubierta. Y como no sabía ni cambiarla, bajaron muchos de mis pasajeros a levantar prácticamente la camioneta para que pudiera hacerlo», me contaba entre risas. «Es emocionante ver a adultos que llevaba a jardín en el transporte escolar o a esos jóvenes nerviosos que iniciaban la facultad y hoy son unos referentes en sus profesiones».
Como hecho difícil (ya que gracias a Dios nunca protagonizó un accidente de tránsito), me contó cuando sufrió un robo en su camioneta y le llevaron unas conservadoras con vacunas que tenían para entregar, que eran muy costosas. Eso fue un momento duro. Pero son muchos más los recuerdos felices. Entre fotos me mostró las tantas veces que fueron distinguidos con el premio Supremo Entrerriano a la Popularidad, me manifestó la cantidad de amigos que ha cosechado en estos años de servicio, tanto de Viale como de los diferentes entes que a diario visita en la capital, por sus encomiendas fijas. «Siempre me gustó cuidar mi presencia, arreglarme, no cambié nunca mis tacos. Recién ahora que la columna me pasa factura, por tantos años de cargar y descargar cosas pesadas de la camioneta, me permito usar zapatos bajitos».
Elsa me pidió que escriba esto y con toda humildad lo hago. Me dijo «no quiero dejar de agradecer a la gente que siempre me ayudó. Una muy importante ha sido y sigue siendo tu mamá, ella me acompañó en los viajes cientos de veces y me ayudaba con las encomiendas. No sé como hace pero tiene conocidos y amigos en todos lados y eso siempre me hace ahorrar tiempo para que me atiendan», me decía y nos reímos juntas porque sabemos como es de convincente «la susi».
Se inicia muy tempranito, se hace de forma familiar la limpieza de los vehículos, y la hora de regreso siempre es incierta. Depende de la cantidad de trabajo, de los contratiempos que pueden surgir. Cuando le pregunté por qué creía que la elegían sus clientes hace tantos años, ella me dijo algo que comparto como idea en cualquier trabajo: «Yo tengo la bendición de trabajar de lo que me gusta. Me encanta manejar, me gustó siempre, y me encanta brindar el servicio que le damos a la comunidad. Y eso hace que uno trabaje con dedicación y responsabilidad sin que sea una carga».
Gracias Elsa por dejarme compartir tu historia, la historia de una persona que debe estar al menos en el podio de mujeres de Viale con más horas de manejo de un vehículo a cargo. Pero sobre todo, el testimonio de una emprendedora que triunfó en su negocio poniendo día tras día toda la voluntad y la pasión en su tarea.
Como siempre, estas historias me enorgullecen. Es reflejar a los verdaderos labradores del progreso en mi ciudad.