EL DATO

Cómo surgió esta tradición que se repite cada año en esa localidad

Según cuenta la historia que un día, al hijo más pequeño de Nicolás «Japonés» D’Agostino le detectaron una gravísima enfermedad. Desesperado, el hombre realizó una promesa: Si el chico se salvaba, él donaría a la panadería de sus hermanos D’Agostino toda la harina para elaborar el pan que la panificadora luego obsequiaría a los vecinos cada 19 de marzo.