Durante veinte años, Hilada fue tallerista del municipio y se dedicó a enseñar a muchas vialenses y vecinas de pueblos aledaños el arte de la cocina y el tejido que para muchas, resultó ser su oficio.
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En el patio de su hogar, Hilda mostró al Intendente parte de lo que fue la fábrica de mosaicos de su esposo donde atesora objetos únicos, que formaron parte de ese lugar de trabajo y mantuvieron una charla amena, que delata la amistad forjada entre ambos que incluyó un análisis panorámico de la historia de nuestra ciudad por parte de la mujer que mantiene una lucidez e inteligencia admirable.