El mayor problema con el monóxido de carbono es que resulta muy difícil detectar su presencia porque no tiene olor, no tiene color y no irrita los ojos o la nariz.

Los síntomas de este tipo de intoxicación son: dolor de cabeza, náuseas y vómitos, mareos, debilidad, cansancio y/o pérdida de conocimiento.

Recomendamos verificar que el color de la llama sea uniforme y color azul. En el caso de que la llama sea anaranjada, es señal de que hay un mal funcionamiento por lo que se debe hacer revisar las instalaciones por un profesional.