En todo este tiempo todos conocemos a alguien que contrajo el virus, todos conocemos a alguien que perdió la batalla y ya no está entre nosotros y también todos conocemos a algún trabajador o trabajadora de la salud que fue afectado por el virus y dejó la vida en la trinchera de un hospital.
Todo lo que hemos pasado y lo que hemos vivido no puede ser en vano, debemos aprender, debemos reconocer también que en algún momento o en alguna ocasión todos transgredimos alguna norma impuesta por la pandemia, no estuvo bien y no está bien, pero ya pasó, es preciso y necesario que volvamos a la conciencia del principio, tenemos que volver a cuidarnos dejando de lado el espíritu de crítica y de juzgamiento porque no le sirve a nadie.
Debemos apelar al instinto más primario de sobrevivencia y pensar en la mejor y más adecuada manera de cuidar la vida propia, la de nuestras familias, de todos nuestros vecinos y, principalmente, de los y las trabajadores y trabajadoras de la salud. No podemos permitir que sigan muriendo personas y que no nos pase nada, que nos movilice o nos produzca ningún cambio de conducta.
La vacunación contra el Covid ya comenzó y para muchos eso es una gran esperanza, apelamos al sentido más profundo de solidaridad y hermandad entre los seres humanos, vamos a proponernos ser mejores, más empáticos y socialmente más comprometidos y comprometidas con cada uno y con TODOS.
Si nos lo proponemos vamos a poder salir con bien y sin más pérdidas, cuidate mucho y así, nos cuidamos todos juntos.