Chancalay tuvo una noche soñada (Foto: Germán García Adrasti).

Chancalay tuvo una noche soñada (Foto: Germán García Adrasti).

Lo mejor, según entendió el entrenador de la Acadé, era darles rodaje a los jugadores que imagina en el duelo del próximo lunes por el torneo local. Rentistas, último de la zona, salió a jugar sin ningún tipo de presión aunque con muchas ganas de que su primera presentación en el torneo más importante de América tuviese una despedida decorosa. Fue intenso. Y, de hecho, tuvo diez minutos iniciales interesantes, donde se adueñó de la pelota y merodeó el arco de Arias. Fue una brisa. Porque Racing comenzó a encontrar juego en esa pequeñas sociedades que logró armar el DT, desde la velocidad de Copetti, la movilidad de Chancalay y la inteligencia de Cvitanich para generar espacios. La presión alta de Julián López generó una pared entre Chancalay Leonel Miranda que terminó en el 1-0 gracias a un derechazo cruzado del ex Colón.

Ahí se insinuaba un vendaval de Racing porque Copetti tenía terreno por derecha para cruzar centros filosos. Pero la vehemencia del juvenil López puso un stop en la noche: en apenas cuatro minutos pasó de la amarilla a la expulsión y limitó el potencial de su equipo. Hubo que reacomodar piezas y, por supuesto, bajar la avidez ofensiva para no dejarles los pies destapados a los muchachos del fondo.

Copetti se entendió de maravillas con el ex Colón (Foto: Germán García Adrasti).

Copetti se entendió de maravillas con el ex Colón (Foto: Germán García Adrasti).

Si en la primer media hora Pillud y Mena pasaron como aviones, con uno menos clavaron el freno. Desde ahí, fue una tentación no tirársela larga a Copetti para que hiciera lo que mejor sabe: correr, luchar y ganar. Cosas del fútbol, no fue el veloz atacante el que rompió el molde, sino Leonardo Sigali que rompió líneas con una gambeta y un pase genial que dejó mano a mano a Cvita cuando se moría el primer tiempo. El arquero Rossi ganó el duelo.

Para el segundo tiempo, Pizzi empezó a jugar el partido ante Boca. Guardó a Ignacio Piatti, su hombre creativo, y le dio lugar e Mauricio Martínez. Afuera un volante ofensivo y adentro uno más de combate. Aunque en los primeros minutos Rentistas estuvo a punto de lograr el empate con un cabezazo en el área y un remate de Martín González que se fue arriba de manera increíble. Como había ocurrido en el 1-0, llegó una copia fiel, no por la generación de la jugada, sino porque Racing no dejó que el equipo uruguayo tomara vuelo. Lo bajó de un hondazo. Copetti, cuando no, la aguantó en el área de espaldas, giró, se la dio a Chancalay que estaba solo de frente al arco y otro derechazo tremendo para poner el partido 2-0.

Arias, otra vez clave en el arco (Reuter).

Arias, otra vez clave en el arco (Reuter).

Todo fue como en un ring de boxeo. Porque las piñas al aire de Rentistas tuvieron un contragolpe letal de Racing. Porque cuando el visitante tuvo un penal a los 22 minutos del complemento, que presagiaba un final con dientes apretados para los de Avellaneda, apareció el gigante Arias (¡cómo se va a extrañar la gran figura de Racing en la semi con Boca!) que se lo tapó a Salomón Rodríguez. De esa atajada salvadora, llegó una veloz réplica de la Academia. Si antes Chancalay no había podido ante el arquero Rossi para llevarse la pelota, en ésta no falló: la puso en un ángulo. Golazo y su primer hat-trick para una noche ideal. Racing sigue con todo.

Olé Deportivo