Que hacía una hora atrás había ido a su habitación a buscar su teléfono celular y la misma se encontraba en el lugar  y desde entonces se  encontraba sentado en el frente de su casa con su esposa e hijos, desconociendo la forma que ingresaron a su domicilio ya que no había nada desordenado, ni fuera de lugar, tampoco nada forzado, solo una ventana abierta.

Se efectuaron entrevistas a los vecinos, quienes manifestaron no haber visto nada raro ni movimiento de extraños.

Se procedió al secuestro y posterior entrega de $7.600 que se encontraron debajo de la cama de la hija del denunciante.