Comenzó con un pequeño taller desarrollándose como tornero, actividad que sigue practicando hasta el día de hoy, siendo uno de las pocas personas con este oficio en la ciudad, y que además, se especializa en la reparación de gatos hidráulicos.
Guillermo es un hombre con mucho recorrido por la industria vialense. Trabajó durante 9 años en la fábrica Supramar y también en La Ponedora, jubilándose en 2008. Pero él no puede estar quieto y continúa trabajando en su taller, un lugar muy particular donde se pueden encontrar objetos de todo tipo capaces de robar la atención de las miradas curiosas durante horas y horas. Además tiene herramientas que podríamos considerar como reliquias históricas, hace más de 40 años utiliza la misma soldadora y tiene una morsa pronta a cumplir 90.
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Hablar con Guillermo es algo apasionante, sus conocimientos, su lucidez y su memoria deslumbran a cualquier interlocutor, y su generosidad para enseñar su oficio a jóvenes y adultos, con el afán de mantener viva la tradición de la tornería, lo convierten en un verdadero maestro.
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Desde el municipio agradecemos a Don Guillermo por compartir con nosotros su historia, que forma parte de nuestra querida Viale.