Entendemos que esta nueva fórmula de movilidad garantiza la participación de las y los jubiladas y jubilados en el crecimiento económico del país, de acuerdo con los principios de solidaridad y redistribución. Fue una fórmula que tuvo su génesis luego de meses de discusión, debate y consenso, y que recupera lo mejor de la experiencia de la fórmula que funcionó entre 2009 y 2017 que los adultos mayores recuerdan como virtuosa y que, en los años que se aplicó, logró que se recuperara el poder adquisitivo de este sector.
La mitad de esta nueva fórmula vincula los haberes de los pasivos con los salarios de los trabajadores activos, lo cual garantiza que estos aumenten en consonancia con las mejoras salariales.
La otra mitad de la fórmula vincula la evolución de los haberes con la variación de la recaudación tributaria. Estos dos componentes permiten hacer partícipes a los jubilados y jubiladas del crecimiento económico. Cuando la economía crece, crece el empleo, la recaudación y actividad, y la fórmula otorga mejores aumentos, estimulando el consumo y una nueva fase de mejora en la actividad doméstica.

Por lo expuesto anteriormente es que suscribimos a la fórmula propuesta por el Ejecutivo Nacional porque creemos que es la mejor opción para ayudar a recomponer los salarios de nuestros jubilados haciéndolos partícipes activos de la evolución de nuestra economía.