Este espacio que fue inaugurado el 26 de diciembre de 2003, fue donado y pensado como espacio de aprendizaje y valorización de la naturaleza por parte del Sr. Héctor Lovera.
Originalmente, esta área estaba ocupada por bosques nativos de la Región Fitogeográfica del Espinal, y fue modificándose con las actividades de los colonizadores que, desde fines del siglo XIX, se dedicaron fundamentalmente a la agricultura.

El avance de la misma ha producido profundos cambios y una disminución notable de la superficie ocupada por el bosque nativo, creando un paisaje en mosaico de parcelas cultivadas y relictos de montes.


En este marco de pandemia, la reserva se ha convertido en uno de los espacios más recorridos por las familias y sus niños. Por este motivo, se continuará con el mantenimiento del lugar y las mejoras en materia de cartelerías e instalaciones en general.