Nació en Cerrito, en 1940, vivió sus primeros años en Curtiembre, estudio en las escuelas “Mariano Moreno” y “Bernardino Rivadavia”, la primaria en Paraná, y secundaria en el Colegio Nacional Eduardo Wilde de San Martín en Buenos Aires.
Durante 6 años navegó en la fragata Sarandí, y luego en el Bahía Aguirre, ambos buques de la Armada Argentina, lo que le permitió conocer los mares del Sur hasta la Antártida, zonas del Caribe, y lugares como New York y New Jersey.
Se convirtió al evangelio ingresando al Seminario Internacional de Teológico Bautista, donde obtuvo el título de licenciatura en Teología, desempeñándose como pastor de dicha iglesia.
En 1977 fue director de Acción Comunitaria de la Convención Bautista Argentina en la Conferencia sobre Necesidades Humanas. En 1995 fue invitado al S.E.A.T. (Society For Enlightenment and Transformation) de las Naciones Unidas en Estados Unidos, donde trabajo sobre el campo de la teología bíblica, OVNI y vida extraterrestre.
Invitado por la Casa Bautista de publicaciones de el Paso y la editorial el Mundo Hispano en Texas, EEUU. Se desempeño como redactor y luego como escritor.
A continuación se transcribe “Mirando a Viale” extracto del libro “Éramos tan inocentes”.
“No sé porque presentía que muchas circunstancias se esfumarían en el olvido como parecía ocurrir con todos los eventos acontecidos hasta entonces.
Pero otra distracción importante surgía cuando Estela y su novio me invitaban a dar vueltas en el auto, eran los últimos días en Paraná y yo trataba de vivirlos al máximo. Y Estela se había aunado a mí como si fuera realmente una hermana.
En una de esas recorridas me llevaron por la ruta 18 hasta donde se bifurca el camino que, en esos años, era de tierra. Un brazo hacia Cerrito, mi ciudad natal, el otro conduce a Viale.
Llegaba por la mañana, a la casa de una profesora de piano, cierta niña rubia de procedencia vialense. Venia abrazada a sus libros de música puesta su atención en que algún día seria una maestra formadora en el arte musical. Es posible que alguna vez la viera descender del tranvía, cruzar la calle para asistir a sus clases, o bien encontrarse con ella al pasar por simple casualidad. Lo cierto es que esta rubiecita sin saberlo y sin pretenderlo, atravesaba el escenario de la vida de otro niño. Escenario donde tantos acontecimientos estaban sucediendo, y seguían transcurriendo.
Esta niña vialense de frágil figura, sería un día mi mujer, convirtiéndose en mi esposa y madre de dos niñas.”*
*Ariel Lemos, (1993) “Éramos tan inocentes” Viale, Argentina, imprenta Grafison pag. 96-97