El camión Mercedes Benz  1938  dominio  DVI 858  con batea, perteneciente a la firma Demartín  de Paraná era  conducido por un  masculino mayor de edad   domiciliado en la localidad de Crespo ,  choca al micro  en la parte trasera del lateral izquierdo, a raíz del impacto  un pasajero ( agente de policía )  sufrió lesiones leves .

Realmente  podría haber tenido consecuencias gravísimas este  impacto  por  el lugar donde se produjo.

Varios pasajeros   comentaron a   este medio  que al  momento de producirse el impacto el chofer  del micro tenía poca visibilidad ya que en el lugar  se encontraba   estacionado  otro colectivo  doble piso ( como siempre ocurre )  que lógicamente   era un obstáculo  para cualquier    conductor  que sale de  la ciudad con destino a Paraná .

Intervino personal comisaría Viale ,  cruce caminero , Guardia Urbana y hospital Castilla Mira

El relato de una pasajera

La docente  Yohana Fucks viajaba en el cole  y  ella escribió en  su fase  “ el diario de una maestra “ , un  relato  de lo  vivido 

Un día normal de rutina, saliendo de mi pueblo hacia mi escuela. Y de pronto un impacto. Sentís que el miedo te asfixia en esos segundos que parecen eternos. Gritos de todos los pasajeros durante ese lapso donde sentís que el chófer está maniobrando para evitar el vuelco. Cuando nos detenemos, las preguntas inundan los pasillos para saber si todos estamos bien. Los del fondo se llevan la peor parte. Golpes fuertes, un policía mareado porque voló contra las otras butacas.
Cuando aflojas comenzas a sentir el dolor en la pierna, ni cuenta te diste antes que el posabrazos de tu asiento te detuvo en el movimiento.
Te aterra lo que viviste. Agarras el celular, solo querés avisar a tu familia que estás bien.
Y cuando miras por la ventanilla y ves un camión involucrado, sentís que estuviste muy cerca de no poder contarla.
Decir que el camión pudo frenar un poco y que el chófer no lo vio al tomar la ruta porque otro colectivo mal estacionado le tapaba la visión, eso son solos detalles del siniestro en una crónica periodística. Lo que sí puedo decir es que el corazón de los pasajeros seguro nos aturdía si hubiéramos podido replicarlo al mismo tiempo. Puedo expresar que sentí tristeza por ese chófer que jamás antes vi, quizás era su primer día en este empleo nuevo o quizás nunca realizó este recorrido, también comprendí la bronca de algunos pasajeros que lo cuestionaban y él respondía «están bien? No lo vi hermano, solo quiero saber que estén bien».
La familia, los amigos, comienzan a comunicarse, todos quieren saber que estás bien. Avisas a la escuela que vas a llegar tarde, y los colegas te dicen que te vuelvas a casa, que no viajes. Los directivos ofrecen apoyo a ese pedido, pero esperas el colectivo que viene en el siguiente horario, mientras entre risas nerviosas y un pánico generalizado te abrazas simbólicamente con los otros pasajeros que repiten una y otra vez como vos misma, que estuvimos muy cerca de la tragedia.
Y ahora vas llegando a tu destino laboral, secando las lágrimas, porque escuchaste a tus hijos en un audio donde te mandan besos camino a su escuela y quieren escucharte para saber que estás sana y a salvo.

Todos los días, tantas vidas se pierden en las rutas, muchísimos docentes han sufrido accidentes, algunos lamentablemente la vida. Y ahí solo podés concluir que este no era tu día, pero un tremendo impacto te sacude las prioridades, los esquemas, los sueños, los afectos. Somos pequeños, muy chiquitos, en un pestañear podemos irnos y ser solo recuerdos. Así que tratemos de que esos recuerdos sean los mejores.