“La composición del pescado es muy susceptible a sufrir alteraciones, las mismas se pueden percibir inmediatamente y nos indican que no debemos consumirlo” expreso la agente sanitaria Marilin Fontana.

Para corroborar que esté en buenas condiciones, se debe tener en cuenta los siguientes items:

  • Comprar pescado y alimentos derivados en negocios o establecimientos habilitados y que se encuentren en buenas condiciones de higiene.
  • Corroborar que los pescados frescos mantengan la cadena de frío en heladeras o recipientes con hielo, y que no estén expuestos al sol o al aire libre.
  • Si adquiere pescados congelados, controle que se encuentren correctamente envasados y totalmente rígidos. Una vez descongelados, deben consumirse.
  • Verificar la existencia de rótulos en los productos procesados. En el caso de enlatados, estos no deben estar abollados, oxidados o hinchados.
  • Separar los pescados y mariscos crudos de aquellos productos listos para consumir mientras se realiza la compra, en la heladera y durante la elaboración de los alimentos en el hogar.
  • Si se va a consumir empanadas ya cocidas, verificar que las mismas estén conservadas en refrigeración. Al momento de consumirlas, calentar completamente.
  • Cocinar completamente los alimentos que se van a consumir.

En ninguna circunstancia debemos consumir pescado cuando:

  • Tenga una consistencia blanda y floja.
  • Presente pérdida del brillo metálico de la piel y formación de una viscosidad pegajosa sobre la superficie.
  • Los ojos estén hundidos.
  • Las branquias se formen de color gris y negro verdoso.
  • Tenga olores extraños o anormales.