Días atrás se suscitó un malestar tras la tala de árboles en la localidad de María Luisa, específicamente en la manzana ubicada en el corazón del pueblo, donde se encuentra erigida la Parroquia Santa Ana.

Los vecinos manifestaron su descontento con la decisión de quitar los árboles del lugar mediante las redes sociales y los medios zonales se hicieron eco del reclamo.

El P. Daniel Miguel Silguero, párroco del lugar, mediante un extenso comunicado que tiene a toda la comunidad como destinatarios, manifestó que “ la decisión se tomó a partir de la caída durante los últimos seis años de cerca de quince árboles de grandes dimensiones sobre la iglesia, la casa parroquial y el predio, producto de varias fuertes tormentas acaecidas, a partir de lo cual se puso atención a la altura, edad y estado de los árboles remanentes, con el fin de tomar las medidas preventivas que fueran convenientes y necesarias”, dijo en referencia a las razones.

Así mismo, señaló que “escuchada la preocupación de muchos, acerca de la conveniencia de pensar en alguna medida para evitar nuevos daños, sea sobre las construcciones o el cableado de los servicios, se tomó la decisión de sustituir las especies en mayor riesgo por otras nuevas, que garantizaran la conservación del arbolado del predio en condiciones de mayor seguridad para todos”, dice el texto.

En uno de sus párrafos, el sacerdote, refiere al descontento de los vecinos “En no pocas personas, la labor ha producido descontento y dolor, al considerar que los añosos árboles eran parte del paisaje y la historia de la Aldea. Esta componente emotiva quizá no fue suficientemente tenida en cuenta, por lo que, habiendo escuchado el sentir expresado por muchos, se ha decidido suspender la labor” y mas adelante dice: “En todo esto no ha habido otra intención que no sea la de procurar lo que, acertadamente o no, se juzgó mejor para todos… Espero que a partir de lo sucedido crezcamos en la capacidad de manifestarnos y escucharnos con respeto y serenidad, para poder avanzar juntos, sin perdernos en polémicas o discusiones que no construyen ni nos hacen bien”, dijo.

Sobre el final, hizo una aclaración “creo necesario por último, aclarar y desmentir categóricamente que la parroquia haya pagado un solo centavo por el trabajo, o que los troncos hayan sido vendidos a alguien”, manifestó “dejo en manos de Aquel que conoce los corazones de las personas, juzgar las intenciones de quienes han buscado instalar afirmaciones de este tipo, absolutamente falsas, infundadas y contrarias a la verdad”, concluyó el sacerdote su comunicado con fecha de 1 de febrero.

Texto Completo.

A partir del corte de algunos árboles del predio de la parroquia efectuado en el día de ayer, quiero informar a la comunidad:

  • Que la decisión se tomó a partir de la caída durante los últimos seis años de cerca de quince árboles de grandes dimensiones sobre la iglesia, la casa parroquial y el predio, producto de varias fuertes tormentas acaecidas, a partir de lo cual se puso atención a la altura, edad y estado de los árboles remanentes, con el fin de tomar las medidas preventivas que fueran convenientes y necesarias.
  • Se pudo constatar que muchos de los árboles, además de añosos y de gran altura, tenían problemas que con el pasar del tiempo los fueron debilitando, como troncos carcomidos por colonias de hormigas y la invasión de una conocida especie parásita sobre el follaje.
  •  Escuchada la preocupación de muchos, acerca de la conveniencia de pensar en alguna medida para evitar nuevos daños, sea sobre las construcciones o el cableado de los servicios, se tomó la decisión de sustituir las especies en mayor riesgo por otras nuevas, que garantizaran la conservación del arbolado del predio en condiciones de mayor seguridad para todos.
  • Se pidió colaboración a la junta de gobierno para llevar adelante la tarea que finalmente se concretó en el día de ayer, 31 de enero de 2019.
  • En no pocas personas, la labor ha producido descontento y dolor, al considerar que los añosos árboles eran parte del paisaje y la historia de la Aldea. Esta componente emotiva quizá no fue suficientemente tenida en cuenta, por lo que, habiendo escuchado el sentir expresado por muchos, se ha decidido suspender la labor.
  • Todos entendemos que lo emocional es parte de nuestra vida humana y no puede ser cancelado ni ignorado, sobre todo frente a quien así lo siente. Es por ello que, atendiendo a los pedidos de aquellos que con serenidad y respeto expresaron personalmente su sentir, se ha tomado la decisión de no avanzar en la tarea.
  • Los árboles quitados serán prontamente reemplazados por nuevas especies, y los demás quedarán en su lugar, dejando que el proceso natural siga su curso.
  • Lamento la decisión de quienes en lugar del diálogo sereno, eligieron las redes sociales para expresar su descontento, aportando poco al entendimiento y a la buena convivencia.
  • En todo esto no ha habido otra intención que no sea la de procurar lo que, acertadamente o no, se juzgó mejor para todos. Siempre hay distintas miradas y también distintas vías de solución posibles. Espero que a partir de lo sucedido crezcamos en la capacidad de manifestarnos y escucharnos con respeto y serenidad, para poder avanzar juntos, sin perdernos en polémicas o discusiones que no construyen ni nos hacen bien.
  • Creo necesario por último, aclarar y desmentir categóricamente que la parroquia haya pagado un solo centavo por el trabajo, o que los troncos hayan sido vendidos a alguien. Dejo en manos de Aquel que conoce los corazones de las personas, juzgar las intenciones de quienes han buscado instalar afirmaciones de este tipo, absolutamente falsas, infundadas y contrarias a la verdad.

Dios nos ayude y acompañe en la construcción fraterna de un mundo y una comunidad siempre atenta al bien de todos.

Pbro. Daniel Miguel Silguero
Párroco