Las primeras proyecciones indican que el ciclo 2020/21 tendría una superficie similar para los principales cultivos: trigo, soja, maíz, sorgo y arroz. Aunque existen incógnitas en cuanto a las hectáreas para la gruesa particularmente para la soja y maíz producto de la caída de precios, falta de financiación y un posible escenario “Niña” para el verano. A lo cual se le agrega las retenciones impuestas a principio de año, lo cual se asocia a la incertidumbre en el mercado granario.

La pandemia del covid19 ha generado a nivel mundial una caída del PBI y un aumento del desempleo debido a la recesión y por lo tanto, una merma del consumo general de bienes y servicios. Esto repercute en los precios de lo que podemos venderle al mundo principalmente los commodities.
Esta caída de precios también se ve reflejada en algunos insumos principales como lo son los fertilizantes y las semillas, además del petróleo que ha generado bajas en el precio del gasoil mayorista para el campo (lo cual reduce en parte el costo de las labores).
Pese a este contexto negativo la cadena agroindustrial es una de las economías que puede seguir funcionando con alguna normalidad, lo cual quizás ahí este la explicación de por qué se va a seguir apostando a la producción y se continuará sembrando.
Para el cálculo de inversión de la presente campaña, se tuvieron en cuenta los precios de labores e insumos del mes de mayo, y para los principales cultivos que se realizan en la provincia.
Las hectáreas se calculan en función a la intensión de los productores en la presente campaña.
Para el caso del arroz se tuvo en cuenta un promedio de acuerdo al tipo de riego sea de poso o represa a gasoil o eléctrico, obtenido a partir de los datos económicos publicados por la Fundación PROARROZ.
En la Tabla 1 podemos ver el gasto en insumos requeridos de inversión.

El monto total necesario en insumos para poder implantar los principales cultivos en la provincia asciende a 415 millones de dólares, esta cifra contempla el gasto en semillas, fertilizantes y productos fitosanitarios para el cuidado de los cultivo y del gasoil necesario para el riego del arroz. Pero no tiene en cuenta impuestos y gastos de comercialización de los granos.
Un dato objetivo es la preocupación que se gaste menos en tecnología por una caída de los precios de los granos como es el caso del maíz, como ejemplo el año pasado una fertilización de 90 kg/ha de diamónico más 130 kg/ha de urea, significaban unos 107 U$S/ha equivalentes a 750 kg de maíz al precio pizarra y dólar oficial de mayo 2019, hoy en dólares esa misma fertilización significan unos 92 U$S/ha y 750 kilogramos de maíz al precio pizarra actuales, es decir disminuye el gasto pero los kilogramos necesarios para pagar dicha inversión se mantienen o incluso pueden incrementarse de acuerdo a la distancia a puerto y gastos de comercialización.
Si comparamos con el año pasado vemos que la caída de los precios de los fertilizantes y las semillas (variables de mayor peso en los costos), impacta favorablemente en la cantidad de dólares necesarios a invertir en insumos para implantar y proteger los cultivos, pero no así en la cantidad de kilogramos a cosechar, recordemos que el productor depende no solo de los kilogramos a cosechar si no de su precio para hacer frente a los gastos.
Respecto a las labores para lograr la implantación y cuidado de los cultivos se consideran la siembra, refertilización en el caso del maíz, trigo y sorgo más las aplicaciones de agroquímicos. Esta campaña se ha considerado el costo de las labores en litros de gasoil por hectárea que ha sido uno de los instrumentos más utilizado para fijar el precio de las mismas.
Tabla 2 valores de las labores y total de inversión por cultivo.

En la Tabla 2 se aprecia como el arroz es el cultivo de mayor costo en las labores, este se debe a la preparación de la cama de siembra y sistematización (taipas y canales) para poder regar el cultivo.
El sector agropecuario para la presente campaña necesita aproximadamente unos 520 millones de dólares de inversión para poder hacer frente a la misma manteniendo el nivel de tecnología y hectáreas similar al año pasado.
En base a estos números y teniendo en cuenta los cultivos de soja, trigo maíz y sorgo podemos decir que un productor necesita en promedio 245 U$S/ha de inversión en insumos y labores en la provincia.
Recordemos que este número solo contempla los insumos necesarios (semilla, fertilizante y productos fitosanitarios) y labores para la implantación y protección (siembra, pulverización y refertilización), no contempla los gastos de cosecha, comercialización e impuestos.